Energía oscura

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Las noches calurosas son una fiesta para nosotras. La energía fluye en las personas; la derraman, la esparcen, casi la regalan. No hace falta robarla ni tan siquiera pedirla, solo tengo que lanzarme a la calle, ponerme contra el viento –por si no lo sabéis, es un gran aliado de las criaturas de la noche– y aspirar vuestra energía: para ello, lo mejor es cerrar los ojos y abrir las manos.

Por las yemas de los dedos siento como me entregáis vuestra parte más íntima y oscura, aquella que muchas veces desconocéis hasta vosotros mismos. Secretos inconfesables, sueños imposibles y pesadillas sin nombre llegan hasta mí. Me nutren, me alimentan.

Por eso, cuando llegáis a casa al amanecer estáis cansados. No es por las horas de baile, las copas o el deambular. A vuestro lado o enfrente, sin que lo percibáis, puede que haya una nocturna que os chupa la energía hasta saciarse, sin pedir permiso ni rozaros siquiera. Aunque es verdad que a veces, nos acercamos más. Y os besamos. Si eso te ocurre una noche, si te besa una nocturna y extrae de ti tu energía, eres una persona afortunada. Seas hombre o mujer, lo recordarás para siempre.

Aunque para nosotras seas uno o uno más en una larga lista, tú jamás podrás olvidar esos momentos.

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